¡Misericordia Dios mío! Yo no soy la mujer virtuosa de la que hablan en Proverbio 31. Sirva el amor que siento y me ampare tu bondad. Ten en cuenta la entrega que te hago: cuerpo, alma y mente Con todas mis miserias y mis debilidades. Te imploro, de rodillas, que aumentes mi fe, mi esperanza y mi caridad, Te pido, de corazón, que me llenes de tu Santo Espíritu, con dones y carismas. Para asemejarme a la mujer virtuosa que tu esperas, como la que describe Proverbio 31. Poema en honor a la mujer perfecta (Proverbio 31,10-31) Una mujer de carácter, ¿dónde hallarla? Es mucho más preciosa que una perla. Sabe su esposo que de ella puede fiarse: con ella saldrá siempre ganando. Le reporta felicidad, sin altibajos, durante todos los días de su vida. Ella se ha conseguido lana y lino porque trabaja con manos hacendosas. Como los barcos de los comerciantes, hace que su pan venga de lejos. Se levanta cuando aún es de noche para dar de comer a los de su casa. ...