jueves, 2 de febrero de 2012

Te llevo escondido (última parte)

XVI
Ayer oré para arrancarte de mi corazón.
Dios me escuchó, me bendijo,
hoy te pienso sin amor ni dolor.
El olvido llegó.

XVII
La soledad pesa en el alma
provoca frío en el cuerpo
y lágrimas en los ojos.

XVIII
Te borré del papel
pero no logro arrancarte,
no dejo de buscarte,
sigues en mi mente
y en mi corazón.

XIX
¡Mentira! Olvidar no es fácil,
Aún te recuerdo,
y tu indiferencia me lastima.

XX
Me gustaría que entraras en mis sueños,
que vivieras mis fantasías,
que te quedaras por siempre a mi lado,
atrapado en mis ilusiones.
¡Es tan fina la línea que separa
la cordura de la felicidad!

XXI
Otra vez tus ojos me dijeron te quiero,
pero la quietud de tu cuerpo
gritaba que no eras sincero.
Y yo que te espero,
de sólo recordarlo,
siento que muero.

XXII
Mi boca habló
parecía tan lejana
no era mi corazón.
Las palabras sonaron
tan sabor a nada
no eran mis sentimientos.
Era la herida de mi alma
que clamaba amor.

XXIII
Tengo lágrimas en el pecho.
Siento adolorida el alma.
Llora mi corazón.
Mis sentimientos piensan:
llora, llora,
su amor jamás tendrás.

XXIV
No sé si lo leí o lo escuché
lo repito porque así lo siento:
¡fuiste como una tabla que se me escapó
en la inmensidad del mar...
y yo sin saber nadar!

XXV
Afrodita nació de la espuma del mar,
afirman algunos.
Alfonsina se adentró en el mar,
de dolor dicen.
Yo qué sé, será Afrodita
será Alfonsina,
pero tengo el presentimiento
que mi amor está en el mar.

(Fin)